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Nueva ‘Ley Carlos’ de NY penaliza a empresas constructoras que violen normas de seguridad

La ley aumentaría la multa máxima por condenas por delitos graves de organizaciones negligentes cuya conducta delictiva condujo a la muerte o lesiones graves de $10,000 a $500,000. Además, el aumento propuesto por delitos menores cambiaría de $5,000 a $300,000. 

Telemundo

El inmigrante ecuatoriano Carlos Moncayo tenía solo 22 años cuando quedó enterrado vivo en un sitio de construcción en el Bajo Manhattan mientras trabajaba en una zanja no reforzada de 14 pies de profundidad. Después de su muerte, en abril de 2015, la empresa Harco Construction fue penalizada por cargos de homicidio involuntario y homicidio negligente. 

La Ley de Carlos, redactada por la Legislatura de Nueva York el año de la muerte de Moncayo, finalmente fue aprobada la semana pasada por ambas cámaras. Solo falta la firma de la gobernadora Kathy Hochul para que entre en efecto. 

La ley aumentaría la multa máxima por condenas por delitos graves de organizaciones negligentes cuya conducta delictiva condujo a la muerte o lesiones graves de $10,000 a $500,000. Además, el aumento propuesto por delitos menores cambiaría de $5,000 a $300,000. 

Responsabilizar a las empresas constructoras culpables de homicidios por negligencia criminal a través de estas penas más severas tiene como objetivo ayudar a proteger las vidas de los trabajadores de la construcción que están sujetos a condiciones peligrosas en Nueva York, argumentó la Legislatura del estado. 

Según los legisladores, es usual que las corporaciones o los empleadores que no siguen o ignoran los protocolos de seguridad descarten las muertes en el lugar de trabajo como un costo de hacer negocios, pues, antes de la Ley Carlos, la condena promedio en general solo incluía una multa de $1,000.

El Comité de Nueva York para la Seguridad y Salud Ocupacional (NYCOSH, por sus siglas en inglés) publicó en febrero su informe anual sobre la tasa de muertes en la construcción, “Deadly Skyline: An Annual Report on Construction Fatalities in New York State”. El informe, que analizó datos disponibles de 2020, encontró que la industria de la construcción tanto en el estado de Nueva York como en la Ciudad de Nueva York seguía siendo mucho más peligrosa que en el resto del país, a pesar de los paros laborales generalizados como resultado de la pandemia de COVID-19.

En general, en todo el estado de Nueva York, la tasa de muertes en la construcción aumentó de 10.2 por cada 100.000 trabajadores a 11.1, o un aumento del 9%. En 2020, las muertes de trabajadores de la construcción representaron el 24 % de todas las muertes de trabajadores en el estado de Nueva York, mientras que a nivel nacional representaron el 21 % de todas las muertes de trabajadores.

En la Ciudad de Nueva York, la tasa de muertes en la construcción disminuyó por primera vez después de tres años de aumentos constantes, pero se mantiene por encima del promedio nacional y representa el 2 % de las muertes de trabajadores. Si bien se necesitan más datos a largo plazo para determinar las causas detrás de esta disminución, la desaceleración de la construcción causada por la pandemia probablemente influyó, señala el reporte. 

Los trabajadores de la construcción latinos siguen teniendo una probabilidad desproporcionada de morir en el trabajo en el estado de Nueva York. En 2020, los trabajadores latinos representaron el 18 % de las muertes de trabajadores, mientras que constituían solo el 10 % de la población estatal. El informe también encontró que los lugares de trabajo no sindicalizados siguen siendo especialmente peligrosos para los trabajadores, con el 79 % de las muertes de trabajadores ocurriendo en lugares de trabajo no sindicalizados.

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