brutalidad policial

Denuncian que reclusa fue golpeada por oficiales de forma tan brutal que ahora está en silla de ruedas

Al menos tres reclusas de la única prisión de mujeres en el estado habrían sido golpeadas con extrema brutalidad por oficiales, según familiares y defensores. 

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Docenas de miembros del personal penitenciario de la única prisión de mujeres de Nueva Jersey fueron suspendidos como parte de una investigación criminal, esto tras reportes de que los agentes habrían golpeado con extrema brutalidad a varias reclusas a principios de este mes, según funcionarios estatales y sindicales.

Las reclusas narraron a sus familiares y defensores que al menos tres mujeres en el Centro Correccional de Edna Mahan resultaron heridas por agentes el 11 de enero. Una reclusa tiene la cuenca del ojo rota y una mujer transgénero fue golpeada de forma tan salvaje que no puede caminar y ahora está en una silla de ruedas, según los testigos. 

Los miembros de la familia y los defensores han compartido cartas y otros relatos de primera mano con NJ Advance Media.

El Departamento de Prisiones investiga las denuncias en colaboración con la Oficina del Fiscal del Condado de Hunterdon y la Procuraduría General del Estado, según la portavoz de la prisión, Liz Vélez.

“El Departamento es plenamente consciente de las acusaciones de uso de la fuerza y ​​no tolerará tal comportamiento”, escribió Vélez en un correo electrónico a NJ Advance Media. 

"Si se encuentra una infracción, el Departamento la abordará de manera rápida y apropiada", agregó.

La vocera añadió que el Departamento también podría realizar una investigación interna para "tomar las medidas adecuadas para hacer que los acusados rindan cuentas".

Vélez se negó a comentar más, pero no disputó los detalles en un resumen de los relatos de los prisioneros proporcionados a NJ Advance Media, incluido el de una mujer que habría sido esposada antes de ser golpeada. Un Grupo de Operaciones Especiales, que es similar a un equipo SWAT, habría participado, según la denuncia. 

Al menos 30 oficiales, supervisores y otros miembros del personal han sido puestos en “licencia administrativa pagada”, según William Sullivan, presidente de NJ PBA Local 105, el sindicato de personal penitenciario más grande del estado.

La prisión de mujeres ya estaba bajo un mayor escrutinio desde que el Departamento de Justicia federal descubrió que los oficiales abusaron sexualmente de las reclusas en repetidas ocasiones, además de que los legisladores han criticado la respuesta del sistema penitenciario.

“Estoy horrorizada por las acusaciones en Edna Mahan (...) mi corazón se rompe por las víctimas de este ataque”, dijo la asambleísta Yvonne Lopez, demócrata de Middlesex, en un comunicado.

López ha pedido con anterioridad a los funcionarios de prisiones que usen cámaras corporales a fin de tener registro público, además de que colaboró en la aprobación de una legislación para ampliar la autoridad del Defensor del Pueblo Penitenciario, un organismo de control independiente de la prisión. 

La asambleísta expresó que es preocupante que el Defensor del Pueblo aún no pueda vigilar eficazmente las prisiones pese a su nueva autoridad. 

El defensor del pueblo, Dan DiBenedetti, dijo que el incidente cruzó la línea de las quejas que su oficina revisa en general. 

"Esta es una investigación criminal que están llevando a cabo las agencias de aplicación de la ley", escribió Dan DiBenedetti en un correo electrónico. "Esta oficina proporcionó toda la información recibida de los reclusos, las familias y los grupos de defensa de los reclusos para ayudar en la investigación".

Una mujer transgénero fue esposada en su celda, arrojada al suelo y golpeada por un grupo de oficiales y reclusas, según la madre de la mujer, Trimeka Rollins. Tres oficiales le pisotearon la cabeza mientras cuatro reclusas la golpeaban, dijo Rollins, esto según mensajes que recibió de su hija dos días después del incidente.

El ataque dejó la rodilla de la mujer tan dañada que ahora está en una silla de ruedas, según un mensaje a Rollins revisado por NJ Advance Media.

"Estoy asustada, estoy muerta de miedo por ella", dijo Rollins. "No duermo, no como, estoy hablando por teléfono, estoy en Internet, estoy tratando de encontrarle ayuda".

La madre pidió que no se utilizara el nombre de su hija para protegerla de las posibles represalias.

Su relato es similar a las descripciones de otras cuatro prisioneras, según los detalles de dos cartas obtenidas por NJ Advance Media.

Los defensores de los derechos de los presos también han recibido llamadas y cartas durante las últimas dos semanas, y algunos han escrito a legisladores y funcionarios estatales para dar la alarma.

"Cada uno de ustedes es culpable por no detener las inescrupulosas condiciones de confinamiento en este estado que se han prolongado durante décadas, siendo este uno de los más atroces", escribió Bonnie Kerness, directora del programa de prisiones del American Friends Service Committee, una organización sin fines de lucro, en un mensaje al Comisionado de Prisiones, Marcus Hicks, así como a una amplia gama de funcionarios y legisladores.

La Procuraduría General del estado pidió a cualquier persona con información sobre el incidente que llame al 1-844-OPIA-TIPS.

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