Long Island

Expandillero de la MS-13 describe cómo él y su exnovia “La Diablita” dieron muerte a cuatro jóvenes

Los fiscales describieron el baño de sangre que ocurrió poco después de que "La Diablita" etrajera a los cutro jóvenes a una zona apartada.

Telemundo

Un reputado exmiembro de la pandilla MS-13, que confesó su participación en los asesinatos de cuatro jóvenes en un parque de Central Islip en 2017, testificó el martes cómo su exnovia, apodada “La Diablita”, sedujo a las víctimas y las atrajo a una sangrienta emboscada. 

“Ella fue una de las que ayudaron a convencer a las víctimas para que salieran donde nosotros, los pandilleros, los estaríamos esperando”, dijo Sergio Vladimir Segovia Pineda, alias “Temible”. 

"Participé en eso. Ayudé a capturar a las víctimas y también ayudé a matar a las víctimas", agregó.

Segovia Pineda, de 22 años y residente de Central Islip, testificó para el gobierno en el juicio de su exnovia Leniz Escobar, de 22 años, en un tribunal federal en Central Islip.

Los fiscales federales dijeron que Escobar era una "miembro devota" de la pandilla que invitó a Elmer Alexander Artiaga-Ruiz, de 22 años, al parque a fumar marihuana la noche del ataque, esto para ganarse el respeto del grupo criminal. 

Artiaga-Ruiz fue el único sobreviviente del ataque y testificó el lunes sobre su angustiosa fuga.

Escobar se declaró no culpable de los cargos federales de asesinato y extorsión en relación con los asesinatos del 11 de abril de 2017 de Jorge Tigre, de 18 años; Michael López, de 20; Jefferson Villalobos, de 18; y Justin Llivicura, de 16.

Segovia Pineda dijo que dejó la pandilla luego de aceptar cooperar con las autoridades federales. También narró que llegó a Estados Unidos a los 15 años al cruzar la frontera sur de forma ilegal y que se unió a la MS-13 en Long Island. Fue arrestado el 26 de abril de 2017.

Se ha declarado culpable de su papel en los cuatro asesinatos y está a la espera de sentencia.

El martes temprano, el detective de policía del condado de Suffolk, Jeffrey Bottari, un veterano de 29 años en el departamento que ha trabajado en homicidios desde 2008, testificó que tomó casi 24 horas procesar la matanza en el parque.

“Había visto lo inimaginable, o eso pensaba hasta que llegué ahí”, dijo Bottari.

Cuando la fiscal Justina Geraci le pidió que describiera lo que vio, Bottari dijo: "Esta fue, con mucho, una de las escenas del crimen más horribles que hemos manejado ... fue simplemente cruel, inexplicable, inimaginable".

Las cuatro víctimas sufrieron un "traumatismo agudo por fuerza contundente" y tenían heridas defensivas en las manos, dijo Bottari. Dos de los huesos de la mandíbula de las víctimas quedaron expuestos, añadió.

Los cuerpos fueron “arrastrados por un camino de asfalto hacia un área boscosa”, dijo Bottari. Se encontraron gotas de sangre en una valla y en dos postes. El ADN de Tigre estaba en los postes, detalló.

Bottari también describió cómo los investigadores obtuvieron un rastreador en tiempo real ordenado por la corte para el teléfono celular de Escobar.

Bottari rastreó el teléfono hasta una intersección de Islip Terrace y encontró un Honda azul con placas de Virginia en un estacionamiento de 7-Eleven. Él y otros detectives encubiertos siguieron al Honda, con un conductor masculino y Escobar en el asiento del pasajero delantero, y vieron "que algo fue arrojado desde la ventana del pasajero delantero" mientras viajaba hacia el oeste por Southern State Parkway.

Más tarde, la policía recuperó un teléfono celular LG, sin batería ni tarjeta SIM, del arcén de la avenida, dijo Bottari.

El Dr. Gerard Catanese, médico forense retirado del condado de Suffolk que realizó las autopsias de López y Tigre, dijo desde el estrado que ambas víctimas sufrieron múltiples heridas en la cabeza que indicaban que habían sido golpeadas con instrumentos punzantes como machetes.

Tigre tenía nueve lesiones de "fuerza cortante" en el cuero cabelludo, algunas de hasta 5 pulgadas de largo, fracturas de cráneo y contusiones cerebrales, dijo Catanese.

López también tenía lesiones en el cuero cabelludo de "fuerza cortante", fracturas de cráneo y parte de su cráneo se rompió en pedazos pequeños, explicó Cantanese.

"Se requiere mucha fuerza para romper el cráneo en pedazos pequeños", dijo Cantanese. "Fue golpeado al menos cinco veces en la cabeza con un instrumento afilado".

El martes temprano, uno de los abogados de Escobar, Jesse Siegel, interrogó al único sobreviviente del ataque, Artiaga-Ruiz, anteriormente residente de Ronkonkoma, sobre su conexión con la MS-13.

Pero Artiaga-Ruiz negó que fuera miembro de una pandilla.

Siegel le preguntó a Artiaga-Ruiz sobre su arresto el 15 de marzo de 2017, menos de un mes antes de los asesinatos, por parte de la Policía de Suffolk después de que él y López fueran encontrados fumando marihuana en un automóvil en Brentwood. Artiaga-Ruiz dijo que no recordaba si vestía los colores de la pandilla MS-13 en ese momento.

Durante el testimonio se supo que poco después de que llegaran los jóvenes, fueron golpeados con ramas de árboles y asesinados a machetazos por más de una docena de miembros de la notoria pandilla. 

Escobar, que tenía 17 años en el momento de los ataques, se enfrenta a cadena perpetua.

En la corte el martes, Alexander Ruiz, el único sobreviviente del ataque, testificó que logró escapar al correr para salvar su vida. 

Ruiz le dijo al jurado que los miembros de la MS-13 se cubrieron la cara con sudaderas y les ordenaron que se tiraran al suelo.

Los fiscales señalaron que el motivo del ataque fue la venganza porque las víctimas supuestamente habían "faltado el respeto" a la pandilla en las redes sociales. Los fiscales también argumentaron que los adolescentes asesinados eran miembros de una pandilla rival, aunque sus familias cuestionan esa acusación.

Escobar se declaró inocente de todos los cargos y sus abogados dicen que no se dio cuenta de que las víctimas serían atacadas.

Pero los fiscales no están de acuerdo. Durante sus declaraciones iniciales, indicaron que Escobar mintió y se presentó a sí misma como una víctima, pero en secreto se jactó ante su exnovio sobre su papel en los asesinatos. También informaron que se deshizo de su ropa ensangrentada.

En los documentos de la corte, los fiscales dicen que Escobar es sospechosa de "instigar los asesinatos, junto con otra mujer menor, al ubicar fotografías de algunas de las víctimas con letreros de la pandilla MS-13 en las redes sociales... y luego mostrar esas fotografías a los miembros del grupo criminal".

Otros cuatro miembros de la MS-13 esperan juicio por los asesinatos, mientras que otros dos miembros ya han sido sentenciados a 50 y 55 años de prisión, respectivamente.

Las autoridades federales dicen que la MS-13, también conocida como La Mara Salvatrucha, recluta activamente a jóvenes de El Salvador y Honduras, aunque muchos pandilleros nacieron en los Estados Unidos. Se culpa a la pandilla de decenas de asesinatos en Long Island.

Se espera que el juicio de Escobar continúe por varias semanas. 

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