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CDC: Brote silencioso de superbacterias y COVID-19 pusieron en jaque a hospital de NJ

Las partes de un respirador se cambiaban cada 14 días antes de la pandemia, sin embargo, durante el pico de la crisis, el hospital se limitó a reemplazar estas piezas solo cuando estaban visiblemente sucias, lo que habría generado el brote de superbacterias. 

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Cuando un hospital de Nueva Jersey se enfrentaba al pico de casos de Covid-19 en la primavera, otro enemigo mortal se extendía en silencio entre sus pacientes: una infección bacteriana resistente a los medicamentos.

El brote de superbacterias, detallado en un informe publicado el martes por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, muestra cómo el coronavirus puede llevar al colapso a un hospital y dejar a los pacientes en un completo estado de vulnerabilidad. 

La superbacteria Carbapenem-resistant Acinetobacter baumanii, CRAB por sus siglas en inglés, no solo es resistente a los medicamentos, también se disemina con rapidez en los hospitales, en particular en las unidades de cuidados intensivos. Puede causar neumonía, así como infecciones en las heridas, la sangre y el tracto urinario, según los CDC. El carbapenem, un antibiótico poderoso, es ineficaz para tratar la infección.

No todos los pacientes se enferman; en algunos casos, las bacterias pueden "colonizar" el cuerpo, pero no causar una infección. Aún así, estos pacientes aún pueden transmitir la bacteria a otros.

El brote se detectó por primera vez en el hospital no identificado de Nueva Jersey el 28 de mayo, según el informe de los CDC. La investigación adicional del hospital y el Departamento de Salud del estado identificó a un total de 34 pacientes que habían contraído la superbacteria de febrero a julio. En general, el hospital atiende hasta dos casos al mes.

La mayoría de los casos, el 82%, ocurrieron entre marzo y junio, cuando el hospital enfrentaba un aumento de pacientes con Covid-19 y, con ello, una grave escasez de personal, suministros y equipos necesarios.

Las bacterias representan una amenaza para los pacientes hospitalizados porque pueden sobrevivir en las superficies durante mucho tiempo, según los CDC. Las superficies contaminadas deben limpiarse y desinfectarse a menudo para evitar brotes, y algunos equipos deben desecharse tras el primer uso.

Sin embargo, tales medidas de control de infecciones no se practicaron durante el aumento de Covid-19 en el hospital, pues el equipo de protección personal se reutilizó debido a la escasez. Además de que se realizaron menos pruebas de detección de la bacteria a los pacientes por la falta de personal.

El informe también señaló que antes de la pandemia, las partes clave de un respirador se cambiaban cada 14 días. Sin embargo, para conservar el equipo durante el aumento repentino, el hospital se limitó a reemplazar estas piezas solo cuando estaban visiblemente sucias o funcionaban mal.

Veinticinco de los 34 pacientes infectados con la bacteria estaban conectados a respiradores en ese momento. Además, 20 de los 34 contrajeron la bacteria, 11 de ellos tenían Covid-19. Asimismo, 14 desarrollaron una forma de neumonía relacionada con la infección bacteriana, cuatro de los cuales también tenían bacteriemia, una infección de la sangre. Un total de 10 pacientes murieron y uno permanece hospitalizado, según el informe.

No fue hasta finales de mayo que el hospital pudo reanudar las operaciones normales, y con eso, los casos de CRAB disminuyeron.

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