Crece el negocio de tráfico de migrantes

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    “Ellos cobran hasta 5 mil y 15 mil dólares por cubano (…) a los hindúes les cobran hasta 15 mil por su salida”, dice Alberto Donis.

    La Organización de las Naciones Unidas estimó que el tráfico de personas en la frontera entre México y Estados Unidos genera alrededor de 6 mil millones de dólares anualmente, lo que le consolida como un delito rentable para el crimen trasnacional.

    Expertos como Alejandro Solalinde, quien es defensor de migrantes, dice que esta es una industria creciente que incluso tendría menos riesgos que el trasiego de drogas. “Es que es la trata, es la prostitución, es el tráfico de drogas, el tráfico de órganos”, remata.

    El negocio crece en la medida que hay más inmigrantes intentando cruzar la frontera y son los llamados “polleros” quienes capitalizan las urgencias de quienes dejan sus países de origen. “Venimos huyendo de cuestiones políticas, sociales, no porque somos delincuentes o criminales”, dice Sergio Sánchez, migrante.

    Tráfico de migrantes, un negocio rentable

    Tráfico de migrantes, un negocio rentable
    La Organizaciones de Naciones Unidas reveló que son más de seis mil millones de dólares los que produce esta industria anualmente. (Publicado martes 8 de septiembre de 2015)

    Diversas organizaciones revelan que la mitad de los migrantes mexicanos y centroamericanos que intentan llegara a Estados Unidos contratan a alguien que los ayude y ahí es cuando comienza el negocio para muchos.

    Alberto Donis, exmigrante y activista, explica que es una industria que opera por fases ya que los traficantes cobran por llevarles a México, después el crimen organizado les pecha para dejarlos transitar en determinadas áreas y al final, la policía les pide dinero para dejarles cruzar estaciones migratorias.

    “Ellos cobran hasta 5 mil y 15 mil dólares por cubano (…) a los hindúes les cobran hasta 15 mil por su salida”, dice Donis.

    Los activistas trabajan con ahínco para reducir la trata de personas y convocar la atención de las autoridades, para así poner fin a la deshumanización del migrante.