Alabama centro de lucha pro inmigrantes

La ley HB56 criminaliza la presencia de inmigrantes indocumentados y ha sido el detonante de un nuevo capítulo en la historia de los derechos civiles en EEUU.

Fotografía cedida donde se observa una exhibición del Instituto de Derechos Civiles de Birmingham.

Fotografía cedida donde se observa una exhibición del Instituto de Derechos Civiles de Birmingham.

Birmingham - El estado de Alabama, que hace medio siglo fue escenario de actos de violencia contra los afroamericanos, es ahora la "zona cero" de la lucha por los derechos civiles ante la persecución de inmigrantes indocumentados, aseguran expertos.

La ley HB56, que criminaliza la presencia de inmigrantes indocumentados y afronta demandas del Gobierno federal y grupos cívicos y religiosos, ha sido el detonante de un nuevo capítulo en la sangrienta historia de los derechos civiles en Estados Unidos, según activistas consultados por Efe.

"Esta ley es producto de la ignorancia y de quienes, aun en el siglo XXI, siguen creyendo que los blancos son superiores a los demás. Esto nos regresa al pasado de racismo en el estado", dijo el juez jubilado U.W. Clemon, el primer magistrado negro en un tribunal federal bajo la presidencia de Jimmy Carter.

Para el juez, ahora jubilado, las comparaciones entre lo que vivieron los afroamericanos en la década de 1960 y lo que ahora afrontan los inmigrantes son inevitables, porque "en el fondo se trata de segregar a una minoría".

Por ello, Clemon, que en la década de 1960 marchó junto al fallecido líder de los derechos civiles, Martin Luther King, se ha sumado a la campaña "Una familia, una Alabama", para la anulación de la ley HB56, que entró en vigor el pasado 28 de septiembre.

Sendos tribunales federales han bloqueado algunas de las partes más polémicas de la ley, incluyendo la que exige que las autoridades escolares verifiquen el estatus legal de cada estudiante inscrito en las escuelas públicas del estado.

Aunque algunos senadores estatales republicanos buscan modificarla, Isabel Rubio, de Hispanic Interest Committee of Alabama, asegura que la HB56 "es producto de la ignorancia y del miedo a lo desconocido, pero la solución correcta es anularla por completo".

"Los derechos civiles y los derechos humanos no tienen nada que ver con el estatus migratorio de las personas, y modificarla no es suficiente, se tiene que anular. Esta ley surgió de un sector dominado por los blancos pero es tan atroz que también está movilizando a la comunidad negra, que sufrió en carne propia la discriminación", dijo Rubio.

El Sindicato Internacional de Trabajadores de Servicios ha advertido que la política de promover "el miedo y el odio" quizá puede conseguir votos pero, al final, todos pierden con el continuo éxodo de inmigrantes fuera de Alabama.

Otros activistas hicieron un llamado esta semana para aumentar las presiones en contra de la ley HB56 que, a su juicio, no sólo está causando daños económicos al estado sino que ha desatado una crisis humanitaria.

El propio alcalde de Birmingham, William Bell, ha prometido luchar "para vencer esta injusticia", así como los afroamericanos lo hicieron para derogar leyes que institucionalizaron el racismo y la segregación en el sur del país en el pasado.

El Instituto de Derechos Civiles de Birmingham muestra, a través de diversas exposiciones y documentos históricos, cómo Birmingham, la ciudad más grande de Alabama, fue forjada por la mano de obra de afroamericanos que, tras el fin de la esclavitud, emigraron del campo en la década de 1880.

Pero la ciudad pronto se convirtió en una de las más fieles practicantes de la segregación racial en EE.UU. y, ahora, los activistas insisten en que la HB56 es un feo recordatorio de ese pasado.

Por ello, la campaña contra la HB56, promovida por la Coalición de Alabama por la Justicia para los Inmigrantes (ACIJ, en inglés), fue lanzada el lunes en la Iglesia Bautista de la Calle 16, la primera iglesia negra de Birmingham.

Fue en ese templo donde cuatro niñas murieron el 15 de septiembre de 1963, víctimas de un ataque con bomba del grupo supremacista blanco Ku Klux Klan.

Esta iglesia, y muchas otras en todo el sur de EE.UU., fue hervidero del activismo de los afroamericanos que, al igual que Clemon, formaron parte del movimiento por los derechos civiles entre 1954 y 1965.

Al recordar que el drama de los derechos civiles implicó actos de coraje individuales y colectivos, el legislador demócrata de Illinois,

Luis Gutiérrez, que ha enarbolado la causa de la reforma migratoria y se perfila como uno de los principales líderes hispanos para revocar la HB56, busca asegurar "que la muerte de esas niñas mártires no ha sido en vano".

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