Planea

Organiza tu semana desde el domingo, junto con el menú y la ropa de la semana, y pon todo por escrito. Así vas a darte cuenta cuándo estás sobrecargada de actividades y podrás posponer o eliminar cosas antes de que te sientas en crisis. Programa las tareas que requieran más concentración para las horas que tienes más energía y deja las más rutinarias para cuando estás menos alerta. Trata de dejar las llaves, los lentes y el celular siempre en el mismo lugar para que no los olvides al salir.

Apóyate en tu pareja

El hogar y los niños son de los dos, repártanse las actividades: quizá uno prepara la cena y el otro lava la ropa. O tú haces la lista de compras, pero él es quien va al supermercado. Los niños deben sentirse igual de cómodos sin importar quién de los dos los lleva a la cama. No se trata de que él “te ayude”, sino de que los dos forman un equipo y, como tal, distribuye las obligaciones de manera justa.

No te abrumes

Es fácil que te agobies al pensar en todo lo que tienes que hacer antes de terminar el día. ¡Evítalo! Una vez que tengas escrita tu lista de tareas, enfócate en la que estás haciendo, concéntrate en ella y te sentirás con mayor control. No dudes de tus capacidades ni te sientas culpable. Lo importante es dar tiempo de calidad a tus hijos. Ponles toda tu atención en el horario que destinas para ellos… y no caigas en la otra tentación: estar viendo el celular todo el tiempo o pensando en lo que ocurre en tu trabajo.

Pide ayuda

No te “mates” trabajando, hazlo de manera más inteligente. Busca delegar las actividades que te quitan mucho tiempo y no aportan bienestar especial si las realizas tú misma. Y aun si no cuentas con presupuesto, tu familia, tus amigos o vecinos pueden apoyarte cuando las cosas parecen salirse de control. Recuerda también que puedes hacer muchas cosas en línea sin tener que desplazarte a bancos y tiendas.

Apuesta por la flexibilidad

No des por hecho que no puedes cambiar tus condiciones de trabajo: cada vez es más fácil modificar horarios y número de horas laboradas. Verifica también si tu empresa está abierta a que trabajes parte de tu jornada (o toda) desde tu casa. Negocia con tu empleador y hazlo sentir seguro de que cumplirás aunque no estés físicamente en sus instalaciones.

Concédele tiempo a tu relación

Entre los trabajos de ambos y la tarea de cuidar a los niños, muchas parejas dejan de conversar: viven juntos, pero no uno con otro. Es esencial que dediquen tiempo para cuidar su relación. Al menos una vez al mes, agenden tiempo de pareja y denle la misma importancia que a un compromiso de trabajo. Salir juntos un par de horas, reírse juntos y escucharse es la mejor motivación para continuar con el día a día.

Date un tiempo para ti

Hay muchas cosas que solo te roban tiempo y que puedes eliminar de tus obligaciones. Cada quién sabe cuáles son las tareas de las que puede prescindir por una hora al menos, para contar con un rato extra para leer, hacer un poco de ejercicio o meditar. Cualquiera que sea la actividad que te relaje o te recargue de energía merece un espacio en tu vida. Y tus hijos también se sentirán mejor si te ven más contenta.

Inicia tradiciones familiares

La maravilla de las tradiciones es que dan a todos sus miembros una sensación de pertenencia y refuerzan sus lazos de unión. Inicia las de tu propia familia: tener una noche de ver películas familiares, desayunar juntos y tarde la mañana del domingo o hacer un día de campo en el parque cada mes son algunas actividades que tus niños disfrutarán por muchos años y que todos recordarán con cariño cuando ellos hayan crecido.