Violencia

¿Un sombrero, la causa del homicidio de tres estudiantes en México?

Investigaciones apuntan a que miembros de un grupo delictivo se toparon por casualidad con los jóvenes.

Sombrero de la estudiante colombiana asesinada
EFE

PUEBLA, México - En medio del carnaval, Ximena sonreía, bailaba con sus dos amigos, los mismos que ese mismo día, por la noche, fueron acribillados junto a ella.

El video que la joven colombiana compartió con sus familiares fue la clave para encontrar a sus asesinos, porque en él usaba el sombrero azul, que según aseguró el fiscal del estado, puede ser la razón del multihomicidio.

"Sabemos que justamente fue Ximena la que más lesiones por armas de fuego recibió”, detalló el fiscal Gilberto Higuera.

Según la investigación, cuando los tres universitarios disfrutaban del carnaval de Huejotzingo, una de las comunidades de Puebla, una mujer que está entre los detenidos por esos hechos, le quitó a la pasante de medicina su sombrero.

"Está acreditado que hubo una discusión y recuperó el sombrero", dijo Higuera.

Los jóvenes siguieron su camino, pero en la noche, cuando viajaban en un taxi de Uber, fueron interceptados por sus agresores y los mataron junto al conductor.

Las autoridades de Puebla catearon tres homicidios relacionados con los sospechosos; en el primero de ellos, los detuvieron, y en los otros encontraron pruebas de su relación con el crimen y de las actividades delictivas que realizaban.

Además del sombrero de la disputa, los investigadores localizaron las gafas de sol de una de las víctimas, la mochila negra que uno de los jóvenes traía cuando subió al vehículo, documentos de los dos colombianos, drogas, armas y vehículos robados, entre ellos el que los estudiantes usaron minutos antes de su muerte.

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"No se descarta que los asesinos hayan estado drogados", señaló el fiscal Higuera.

En la capital poblana con una misa despidieron a las víctimas: el chófer del auto fue sepultado ahí mismo; Francisco Xavier descansa ya en su natal Veracruz; mientras los padres de Ximena y José Antonio se unieron al dolor de las demás familias.

La batalla de Cuiliacán resaltó el poderío del crimen organizado y la debilidad de las autoridades.

"No hay palabras, he llorado mucho y lo que me falta", comparte Jorque Quijano, papá de Ximena.

Al final, los jóvenes colombianos, amigos de toda la vida, se fueron como llegaron a México: juntos a su tierra natal.

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