Papa va a zona de feminicidios y otros cultos

Ecatepec es considerado un bastión del culto a la Santa Muerte y tierra de violencia contra la mujer

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Cuando este domingo el papa Francisco visite Ecatepec, uno de los municipios del Estado de México, estará llegando a una zona donde la violencia en contra de las mujeres en todas sus manifestaciones es algo cotidiano, pero también estará en el que es considerado el principal bastión del culto a la Santa Muerte.

Desde el sábado el Pontífice dio muestras de que sabía que tierras pisaría el domingo, cuando en un encuentro con obispos se dijo preocupado por "tantos que seducidos por la potencia vacía del mundo, exaltan las quimeras y se revisten de sus macabros símbolos para comercializar la muerte".

La referencia fue asumida por medios como una condena directa a la Santa Muerte, que es representada por un esqueleto con hábito que no es reconocida por la Iglesia católica y que tiene entre sus más fieles abiertos tienen criminales y narcotraficantes.

Ahí, en Ecatepec, el primer domingo de cada mes los devotos de la "Niña Blanca", de todas las edades y condiciones sociales, le rinden culto a quien también es considerada la "Virgen de los Olvidados" y la protectora de narcotraficantes y delincuentes, aunque ésta no es la imagen que gusta difundir a sus líderes.

Los ministros de la Congregación Nacional de la Santa Muerte, entre los que destacan Yamarash y Parka, dedican casi una hora de rezos y alabanzas en ese sitio considerado la cuna de la devoción a "La Flaka", que también se venera en colonias de la capital mexicana como la Morelos, Peralvillo, Santa Julia y el barrio de Tepito.

"Tuvimos que constituir la Congregación Nacional de la Santa Muerte porque el culto ha crecido demasiado, está inmenso”, dice uno de los ministros que, sin embargo, evita precisar el número de devotos.

Ecatepec es el municipio del país con más devotos debido a que es más poblado de América Latina, con más de 1.5 millones de habitantes, y porque "aquí la gente tiene fe y mucha necesidad de creer en algo”.

La necesidad de creer en algo se comprende mejor cuando se analizan las cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que indican que durante el 2015 ocurrieron ahí 354 muertes por homicidios dolosos.

En diez años, de 2004 a 2014, el Estado de México ha sumado 14,138 muertes de mujeres, que fueron víctimas de una violencia extrema, según un reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

Y es justo esa zona donde el papa Francisco recorrerá un tramo de cerca de 10 kilómetros en el municipio de Ecatepec, para oficiar una misa en el Centro de Estudios de Ecatepec, a la que se prevé la asistencia de 300,000 fieles, y visitará el Seminario Diocesano, donde se reunirá con seminaristas.

La fiscalía mexiquense reportó al Observatorio Nacional de Feminicidio que de 2011 a 2013 se registraron 840 asesinatos de mujeres en el Estado de México; de los que 145 fueron investigados como feminicidios.

En la mayoría de los casos, un 60% entre 2005 y 2010, los cuerpos de las víctimas fueron encontrados en lugares públicos como lotes baldíos, caminos de terracería y canales de desagüe.

En octubre de 2014, por ejemplo, las autoridades se encontraron frente a un macabro hallazgo cuando después de tres meses de dragado, ordenado por una jueza en el marco de las investigaciones sobre la desaparición de mujeres, el Gran Canal de Ecatepec arrojó decenas de cuerpos completos y fragmentados.

La Procuraduría General de Justicia del Estado de México dijo que pertenecían a 21 personas, 16 de ellas mujeres, pero investigadores y organizaciones civiles contabilizaron más de 40.

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