Jennifer Vazquez

Odisea de niña: de dominio Zeta a fría celda de ICE

“Nos pasaron para la ‘perrera’ que le dicen, porque son como celdas como con yardas (…) tienen aparte a los niños, a las niñas”, describió Ariana.

NUEVA JERSEY – La pequeña Ariana y su hermanita partieron de Honduras con la determinación de reencontrarse con su madre en Nueva Jersey. Aferradas una a la otra cruzaron fronteras hasta llegar al agreste terreno fronterizo mexicano, donde el temido cartel de los Zetas secuestra y desaparece migrantes.

“Uno hay que tener mucho cuidado, porque están los que les dicen los Zetas y esos agarran los niños que van, y las mujeres, y las agarran y las secuestran y hacen lo que ellos quieren”, recordó Ariana Rodas al narrar la odisea que enfrentó a sus 13 años.

Llegar a territorio estadounidense no fue un alivio, sino una tortura que se prolongó por seis meses. Las pequeñas fueron alojadas en un centro de detención en Texas antes de ser enviadas al Centro Cayuga en Nueva York.

Separadas de su madre y en el centro de un torbellino de incertidumbre, las hermanitas vivieron experiencias tan terribles que aún despiertan con pesadillas cada noche.

“Me levanto asustada pensando que estoy de nuevo donde estaba porque es una huella que nos queda a nosotros los inmigrantes”, expresó la pequeña.

Y aunque ahora disfruta de libertad, esta niña hondureña sigue atada a los recuerdos del drama de haber cruzado la frontera, con todo el riesgo que implicaba la travesía.

Ariana dijo que una experiencia que jamás olvidará fueron los grises días en el centro de detención en Texas, donde, por el encierro, no sabía cuándo era de día o de noche.

Además, según narró, el trato era demasiado rudo para una pequeña como ella.

“Nos pasaron para la ‘perrera’ que le dicen, porque son como celdas como con yardas (…) tienen aparte a los niños, a las niñas”, describió Ariana.

Ariana y su hermanita de 8 años permanecieron seis meses bajo la protección del Centro Cayuga y detalla la experiencia como la más triste sin su madre.

Como si el dolor no fuera suficiente, Ariana también fue separada de su hermanita.

“Les dije que me pasaran para estar con ella porque mi única obligación ahí era estar con mi hermana, me puse a llorar (…) No me pasaron, estuvimos como dos meses sin estar juntas”, expresó.

Las hermanitas se reunieron en Navidad con su madre tras una batalla legal. Ahora, en familia, tratan de recuperar el tiempo perdido en su hogar, en Dover. 

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