Cambio climático

¿Prohibir el plástico de un solo uso en realidad ayuda a aminorar los estragos ambientales?

Los consumidores son responsables en parte de limitar el uso desenfrenado del plástico, pero la industria puede simbolizar un problema mayor si se reconoce que la causa fundamental de la crisis puede ser la cantidad de plástico que se produce y no la cantidad de plástico que se utiliza.

Telemundo

El Departamento de Saneamiento de la Ciudad de Nueva York recolecta más de 10,500 toneladas de basura residencial e institucional y 1,760 toneladas de materiales reciclables, cada día, a la vez que maneja los desechos sólidos y limpia la basura o la nieve de 6,300 millas de calles. 

De esa basura, solo en Nueva York, las bolsas plásticas de un solo uso representan 1,700 toneladas de basura residencial cada semana, lo que equivale a 91, 000 toneladas de plástico cada año, lo que le cuesta a la ciudad $12.5 millones al año para recolectar y procesar estos desechos, esto según un reporte del Gobierno del Estado de Nueva York

En promedio, solo el 12% del total de bolsas plásticas desechadas logran reciclarse al año en los Estados Unidos. Y por si ese panorama no fuera desalentador, se ha demostrado que la educación sobre los estragos ambientales y el cambio climático solo logra una reducción del 5% en el uso de plástico de un solo uso entre los estadounidenses. 

Si los neoyorquinos reciclaran a su máximo potencial, alrededor del 68% de los 3 millones de toneladas de basura que se producen en los hogares, edificios municipales y escuelas de la ciudad cada año no terminaría en los vertederos. Sin embargo, la tasa de reciclaje residencial es del 18%. Asimismo, las empresas, las tiendas y los restaurantes, que forman parte de un sistema de basura comercial independiente y poco regulado, reciclan solo el 24% de los más de 3 millones de toneladas de basura que producen cada año, según un informe reciente sobre la industria

Si bien Nueva York, al igual que otros estados de la nación, han promulgado prohibiciones fundamentales para frenar el consumo irresponsable de bolsas de plástico de un solo uso, muchos se preguntan si es suficiente o efectivo, y si el esfuerzo es significativo en términos ambientales. 

Tal vez el mayor problema no radica en el consumo de bolsas cada vez que un neoyorquino acude al supermercado o a la bodega de la esquina, sino en la producción masiva de plástico.

Se proyecta que para 2028, la producción en masa de plásticos aumentará en más del 40% pese a los estragos ambientales. 

Los consumidores son responsables en parte de limitar el uso desenfrenado del plástico, pero la industria puede simbolizar un problema mayor si se reconoce que la causa fundamental de la crisis puede ser la cantidad de plástico que se está produciendo y no la cantidad de plástico que se está utilizando. 

Cada año se producen 300 millones de toneladas de plásticos, la mitad de los cuales son de un solo uso. Las bolsas de plástico se utilizan para fines cotidianos, como comprar alimentos, comprar comida para llevar y en la venta al por menor, y esos desechos solo se recicla una mínima parte. 

El Censo Económico de Fabricación de 2012 para el estado de Nueva York, elaborado por el Departamento de Comercio, reveló que en 2011 había 69 plantas de fabricación de plástico en Nueva York. De las 69 empresas, el censo informa que 30 se dedicaban principalmente a la fabricación de bolsas de plástico. En total, la industria tuvo envíos por un total de más de $1 mil millones al año. 

Sin embargo, prohibiciones como las de Nueva York y Nueva Jersey son intentos valiosos y necesarios para alentar a los consumidores hacia métodos sostenibles, como reemplazar las bolsas de plástico por las de tela o las reutilizables. 

Y para los hispanos, tan acostumbrados a reutilizar en función del limitado poder adquisitivo en nuestros países de origen, puede ser una forma de volver a la antigua práctica de llevar “la bolsa del mandado” al hacer las compras. 

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