Més de la Herencia Puertorriqueña

Luisa Capetillo, la feminista puertorriqueña encarcelada por vestir pantalones

Capetillo fue la primera mujer en quebrar los estrictos dogmas sociales de la época y usar la ropa de varón para reclamar el derecho de la mujer de vestir con comodidad, un derecho inalienable de los hombres. 

En el Mes de la Herencia Puertorriqueña recordamos a la indomable feminista Luisa Capetillo, encarcelada por empeñarse en vestir pantalones como una forma de protesta en defensa de la equidad de género en el Caribe a principios del siglo XIX. 

Capetillo fue la primera mujer en quebrar los estrictos dogmas sociales de la época y usar la ropa de varón para reclamar el derecho de la mujer de vestir con comodidad, un derecho inalienable de los hombres. 

Trascendió como pionera del feminismo y el sindicalismo en Puerto Rico, así como intelectual, escritora, periodista y líder obrera y sufragista. Su compromiso de romper el techo de cristal y las normas sociales tradicionales impuestas a las mujeres traspasó las elecciones de moda como una organizadora diligente y una activista apasionada.

Fue en julio de 1951 cuando Luisa se convirtió en la primera mujer puertorriqueña en usar pantalones en público al pasear por las calles de la Habana, Cuba. Esa proeza condujo a su arresto por "causar un escándalo". La prensa en ese entonces informó que Capetillo se defendió con ardor de las acusaciones misóginas y machistas. 

“Pues, sencillamente, que iba por la calle de Neptuno vestida con saco y pantalón, y sin dar lugar a escándalo de ninguna clase, cuando me sorprendió el requerimiento de este pudoroso vigilante. Yo siempre uso pantalones, señor juez [y alzándose un poco el vestido mostró unos pantalones abombachados, de color blanco, que le llegaban casi hasta el tobillo], y en la noche de autos, en vez de llevarlos por dentro, los llevaba a semejanza de los hombres —y en uso de un perfecto y libérrimo derecho—, por fuera”, citaron los medios, que la acusaro de escandalizar con su “excéntrico capricho”.

- ¿Conque usted siempre usa pantalones? —prosiguió el juez.

- Sí, señor; siempre ya en una forma o en otra. Con la misma indumentaria con que iba vestida en la noche del sábado me he paseado en Puerto Rico, México y los Estados Unidos y nunca fui molestada. El pantalón es el traje más higiénico y más cómodo...

- Más cómodo sería ir sin ropa.

- Pero no más higiénico.

- Bueno, está usted absuelta.

La conversación está recogida en el libro ‘Por andar vestida de hombre’, del historiador Julio César González Pagés, quien señala que el juez culminó  la audiencia al pedir que Capetillo fuera expulsada de la sala. 

Meses antes del paseo en “trajecito de hombre”, el presidente cubano, Mario García Menocal, había ordenado su deportación al considerarla “peligrosa” por su apoyo a los huelguistas de la caña. Una persecución que ya había sufrido en Puerto Rico, de donde se exilió por un tiempo.

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