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Las madres de la patria: las heroínas olvidadas de la independencia de México

México también le debe su independencia a estas mujeres, ya sea como caudillas en el campo de batalla, como mecenas del movimiento o como mensajeras.

No hay duda de que las mujeres también encabezaron el movimiento independentista de México; sin embargo su legado y protagonismo fueron relegados por la gran mayoría de los historiadores, quienes prefirieron enfocar los reflectores en personajes como Miguel Hidalgo. 

Pero cronistas como Luis González Obregón sí rindieron tributo a las insurgentes. El escritor recapituló las acciones de varias de ellas en su ensayo Heroínas de la Independencia, publicado en 1910. 

Y así se cumplen 210 años del inicio de la Guerra de Independencia, con escaso reconocimiento a las caudillas encarceladas o fusiladas por sus ideales de libertad. 

Entre las más prominentes están Josefa Ortiz de Domínguez (1768-1829) y Leona Vicario (1789-1842), honradas cien años después por el gobierno de Porfirio Díaz. 

La Corregidora, como se le conoce a doña Josefa, es recordada por la historia mexicana como la “promotora de la insurrección”. Las reuniones secretas con Miguel Hidalgo y con los demás caudillos se realizaban en su casa en Querétaro, pero al ser descubiertas por el virreinato se desencadenó el movimiento libertador en 1810.

Ortiz de Dominguez falleció el 2 de marzo de 1829 en la pobreza más profunda. Sus restos fueron sepultados en el Convento de Santa Catalina, de donde fueron exhumados con grandes honores y trasladados a Querétaro, cuyo gobierno la declaró Benemérita del Estado.

La Corregidora es la única mujer nombrada en la oración cívica que pronuncia el presidente en turno la noche del 15 de septiembre. En el listado se evoca a Hidalgo, Morelos, Allende, Aldama, Galeana, Matamoros y Guerrero, entre otros. 

Leona Vicario (1789-1842) contribuyó con información confidencial y con su fortuna para sostener el movimiento libertario.

En 1813 fue encarcelada al descubrirse que era conspiradora y que apoyaba el movimiento de Independencia, aunque logró escapar y refugiarse en Oaxaca. El virreinato les ofreció el indulto a cambio de abandonar el movimiento y exponer a los cabecillas, pero no lo aceptó, por lo que se convirtió en una prófuga hasta que poco después se unió a las tropas de José María Morelos y Pavón.

El Gobierno mexicano declaró el 2020 como el año de Leona Vicario. 

Gertrudis Bocanegra es otra caudilla cuyo legado fue determinante para el movimiento independentista al organizar una red de comunicaciones a la vez que su hijo y su esposo se unieron al ejército insurgente en las filas de Manuel Muñiz.

Bocanegra, por su lado, se incorporó al ejército comandado por Miguel Hidalgo a su paso por Guadalajara, lo que la hizo parte en la batalla de Puente de Calderón. Fue fusilada en Michoacán el 11 de octubre de 1817 tras negarse a delatar a sus aliados. 

Otra independentista que murió fusilada fue Luisa Martínez, también en Michoacán en 1817. La insurgente fue acusada de llevar noticias, víveres y recursos a los líderes del movimiento

Entre las que empuñaron las armas y tuvieron un cargo militar destacan María Fermina de Rivera, Altagracia Mercado, Prisca Martina de Ocampo, Manuela Medina (a quien la Junta de José María Morelos le otorgó el título de capitana), Carmen de las Piedras de Elías, las hermanas Francisca y Magdalena Godos.

Ya sea como caudillas en el campo de batalla, como mecenas del movimiento o como mensajeras, estas mujeres también merecen ser recordadas. 

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