Clamor de Justicia

Clamor de justicia tras muerte de joven, presunto agresor está libre

Bajo una ley del estado de Nueva York es difícil comprobar la intención de matar en casos donde el agresor propinó un solo puñetazo.

NUEVA YORK - A sus 26 años, José Zambrano tenía el mundo en sus manos y la determinación para forjarse un camino en ascenso. Destacó como profesor universitario, era el orgullo de su familia, de su comunidad. Un hijo de inmigrantes venezolanos que viajó a la ciudad de Nueva York con ansias de triunfo. 

Pero esa luz que tanto prometía fue apagada con violenta en una calle de Brooklyn la madrugada del 17 de noviembre. Un cigarrillo fue la excusa para que su presunto agresor lo atacara. Un puñetazo certero lo llevó a un cama de hospital, y después a su muerte tras cuatro días de agonía.  

José Zambrano, padre del joven, recordó la última vez que vio a su hijo con vida, conectado al soporte vital en el Centro Médico Bellevue. 

“Estoy aprendiendo a respirar, estoy aprendiendo a vivir de nuevo”, expresó. 

Zambrano afirma que un grupo de supuestos pandilleros atacó a su hijo cuando caminaba a casa en las inmediaciones de las calles Grand y Havemeyer. Los sujetos le impidieron el paso y le pidieron un cigarrillo.

“Mi hijo dijo: ‘no tengo’. Ni siquiera levantó la mano y acto seguido le dan el golpe”, dijo el padre. “De una manera brutal, violenta, con un solo golpe (lo noquearon)”. 

El ataque ocurrió el domingo 17 de noviembre a eso de las 4:30 a.m. A esa hora la policía halló a José tendido en la fría acera, inconsciente, con un golpe en la cabeza. Los atacantes huyeron del lugar. 

“Y estaba haciendo algarabía porque él llevaba uno más, había noqueado a uno más”, narró Zambrano. 

Horas después, las fuerzas de la ley y el orden arrestaron a Joshua Hernández, de 25 años. El sujeto fue acusado de agresión en tercer grado, un cargo que no se elevó incluso cuando José murió cuatro días después. 

Una estudiante de apenas 18 años fue atacada a muerte en un presunto intento de robo en Manhattan.

“Es una ley que protege a estos delincuentes porque ellos son miembros de pandillas”, denunció el padre. 

La ley a la que se refiere Zambrano es conocida como “one-punch law” (Ley de un solo puñetazo). Bajo el marco jurídico actual del estado de Nueva York, el llamado "homicidio de un solo golpe" se clasifica como agresión en tercer grado, un delito menor.

Para elevar los cargos a un delito mayor, los fiscales deben comprobar que el agresor tenía la intención de matar a la víctima. 

En casos como el de José, los fiscales tienen dificultades para demostrar que existió el propósito de matar, por lo que, a lo sumo, solo pueden imponer cargos de agresión en tercer grado, un delito menor que castiga con un año de cárcel la intención de causar daño físico o lesión.

En marzo de 2016, el Senado estatal aprobó la "Ley Ildefonso Romero, Jr.", que permitiría a los fiscales imponer un cargo por agresión agravada si esta resultase en lesiones graves o la muerte, lo que llevaría a una pena máxima de cuatro años de prisión. El proyecto de ley fue bautizado en en honor a un buen samaritano, de 58 años y de origen hispano, que fue golpeado a muerte en la cabeza por un adolescente mientras intentaba poner fin a una pelea frente a su casa en El Bronx. El caso ocurrió en 2015. 

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Sin embargo, la Asamblea no aprobó el proyecto de ley y tres años después sigue en el limbo pese al clamor de los fiscales, legisladores y familiares de las víctimas. 

Pero José Zambrano está decidido a elevar su voz para que la ley cambie y para que se procure justicia para otros que perdieron a sus seres amados de la misma forma. 

Zambrano implora a la fiscalía que eleve los cargos en contra del sospechoso, quien está libre tras pagar una fianza. 

“Cadena perpetua, 25 años mínimo de prisión, pero en el estado de Nueva York puedes matar a una persona y recibir solamente un año de prisión”, expresó el padre con frustración. 

Un abogado criminalista, consultado por TELEMUNDO 47, detalló que la única forma que tiene la familia de lograr justicia, es si la fiscalía comprueba que se trató de un ataque en pandilla, lo que es difícil en extremo. 

El padre está convencido de que su hijo fue blanco de un reto de pandillas, un juego vil que terminó en muerte y tragedia. 

“Estos pandilleros toman esto como un juego”, expresó con enojo. “Por mi hijo no podemos hacer nada, pero hay ciudadanos en Brooklyn, Queens, en Manhattan que están todavía expuestos a esta situación de pandillas”. 

Está previsto que Hernández se presente en corte la próxima semana y Zambrano aseguró que estará ahí para luchar en memoria de su primogénito. 

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