Padres mayores, ¿hijos autistas?

Descubren mutaciones genéticas que, aunque raras, incrementan riesgo de autismo en hijos de padres mayores de 35 años.

Científicos descubrieron una mutación genética relacionada con el autismo.
Científicos descubrieron una mutación genética relacionada con el autismo.
Crédito: Shutterstock
Por Salud y Bienestar y Punto. 28 de agosto de 2014

Investigadores han descubierto varias mutaciones genéticas, que aunque bastante raras incrementan el riesgo del autismo, sobre todo en hijos de padres mayores de 35 años.
La luz que arrojan estos descubrimientos da pistas para el entendimiento de las causas y posibles tratamientos para esta condición que hoy en día afecta a 1 en 88 niños en los Estados Unidos.
Estos nuevos estudios también muestran que estas mutaciones son más fáciles de que ocurran en el esperma de padres más mayores, lo cual apoya investigaciones previas que relacionan a padres de más edad con el autismo.
La nota publicada por The New York Times asegura que este estudio fue realizado por un equipo de científicos trabajando independientemente que descubrió que los riesgos se incrementan con la edad de los padres, particularmente en las que el padre tiene más de 35 años de edad.
Los científicos han debatido la relativa influencia de este riesgo heredado y los factores ambientales por décadas, y hay algunos todavía ahora que dudan que haya un fuerte componente genético.
Esta nueva investigación fue dada a conocer en tres artículos publicados en el Journal científico Nature.
“Estos estudios no son tanto una revelación, porque sabíamos que esto venía”, dijo al diario Jonathan Sebat, profesor de psiquiatría y medicina celular y molecular de la Universidad de California, en San Diego, quien no formó parte del equipo de investigación.
“Pero sí diría que es un punto clave. Ahora tenemos un camino confiable, y creo que se puede esperar que encontremos 20, 30, y quizás muchas más mutaciones en el siguiente año o dos”.
Sin embargo el diario entrevistó a otros investigadores más cautelosos, como Aravinda Chakravarti, del Instituto de Medicina Genética en la Escuela Medica de la Universidad Johns Hopkins.
“Esto es un gran comienzo, estoy impresionada con el trabajo, pero no sabemos las causas de estas raras mutaciones, o de sus niveles en la población en general”, declaró al Times.
“No digo que no valga la pena darle seguimiento a estos descubrimientos, pero lo que digo es que será un largo camino”.