Niños Triquis se divierten a lo grande en L.A.

Estos niños indígenas reciben felicitaciones por sus esfuerzos como deportistas. Aquí mas información.

Niños Triquis se divierten a lo grande en L.A.
Por AP 13 de agosto de 2014

LOS ÁNGELES (California) - El sueño de algunos de los niños de la etnia triqui que llegaron de visita a Los Ángeles, era terminar la primaria y emigrar a Estados Unidos. Sin embargo, los basquetbolistas indígenas conocidos por jugar descalzos y ganar un reciente torneo internacional, fueron recibidos como héroes por una comunidad oaxaqueña que los recibió con bombos y platillos, y los exaltó como modelo a seguir, orgullo indígena y mexicano.


Los triquis son un pueblo indígena situado al noroeste de Oaxaca, estado que se ubica en el sur de México.


Dirigentes de la Federación Oaxaqueña de Comunidades y Organizaciones Indígenas en California, que aglutina a 22 comunidades oaxaqueñas del sur de California, y una orquesta juvenil recibieron a los 17 menores en la sede de la organización comunitaria Casa Oaxaca, al oeste del centro de Los Angeles.


Los niños, la mayoría de la etnia triqui de Oaxaca, llegaron con tenis, ropa deportiva color rojo y negro, y gorra de béisbol. Participaron en una conferencia de prensa en la que se anunció su agenda para las próximas dos semanas: asistirán a un partido de los Lakers, visitarán Disneylandia y la Universidad de California en Los Angeles (UCLA), y jugarán partidos con otros menores, adultos y periodistas.


Su paso por esta ciudad será una experiencia singular para ellos, puesto que no conocen Disneylandia y tampoco saben quién es Kobe Bryant o Pau Gasol.


"Quiero conocer al número 10", dijo el centro Tobías de Jesús Bautista al ser preguntado a qué jugador de los Lakers quería conocer.


El niño triqui de 11 años, quien fue parte del equipo que ganó el reciente torneo en Sudamérica, dijo que no tenía televisor en casa. Los triquis ganaron los seis partidos que jugaron y triunfaron en el Cuarto Festival Internacional de Minibásquetbol, que se realizó en Argentina.


Los niños vienen de regiones pobres de México, donde "parece que están estancados en el siglo XVIII", dijo Sergio Zúñiga, entrenador en jefe de la Academia de Baloncesto Indígena de México, a la que pertenecen los niños.


"De repente ver a niños que sólo hacen una comida al día, compartir un plato de frijol entre tres, una tortilla no es raro. Era como tener un África en casa", dijo el entrenador.


Pero es precisamente por superar el estigma de jugar sin zapatos, la discriminación y racismo y necesidades básicas, como falta de electricidad y agua potable, que estos niños se han convertido en héroes para muchos mexicanos, mestizos e indígenas.


"Pese a que tienen todo en su contra, estos niños han demostrado su fuerza triunfadora en la cancha del baloncesto. Se han entregado de cuerpo y alma al deporte y han salido triunfadores", dijo Gerardo Vásquez, presidente de la federación oaxaqueña. "Le han demostrado al mundo que pese a las circunstancias en México... (son una) luz de esperanza para oaxaqueños y mexicanos".


Debido a la pobreza marginal en la que viven, el sueño de algunos niños triquis y otros indígenas pobres es terminar la primaria e irse a Estados Unidos. Eso, sin embargo, está cambiando ahora que juegan básquetbol y pertenecen a la academia de baloncesto, que les exige un buen rendimiento académico y ayudar a la familia con tareas caseras.


"Es cambiar una historia para que no repitan un pasado, un pasado que lejos de ayudar socialmente está rezagando a una sociedad no sólo en la región triqui sino en todas las comunidades indígenas", agregó Zúñiga.


Gracias a la asesoría y entrenamiento en la academia, los jugadores ahora se sienten orgullosos de ser indígenas, pese a que siguen siendo objeto de burla, discriminación y racismo. Hace unos nueve meses, por ejemplo, les llamaron "frijolitos", por su color de piel, cuando fueron a jugar a la capital mexicana, agregó el entrenador.


"Los niños los escuchan y sólo se ríen. Dicen, `pobres, no conocen la verdad'. Ellos saben que lejos de sentir vergüenza, es un orgullo ser indígena", añadió. "No es vergüenza ser indígena, vergüenza es no poder pronunciar bien tu dialecto".


Rescatar el orgullo indígena, de hecho, es lo que quieren destacar los triquis y la academia, explicó Zúñiga.


Y el esfuerzo está dando resultado.


"Ojalá podamos ver pronto no sólo a un Kobe Bryant sino a otro Benito Juárez. Si no como presidente, al menos como gobernador", dijo el oaxaqueño Osvaldo Reyes.