Costurera confesó haber tenido sexo con reo

Costurera confesó haber tenido sexo con reo

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    NUEVA YORK - Salen a relucir escalofriantes confesiones de la ex empleada de una cárcel de máxima de Nueva York que admitió haber ayudado a dos asesinos a escapar.

    Joyce Mitchell, de 51 años, y quien trabajaba como costurera en la prisión Clinton Correctional Facility, se declaró culpable este martes ante un juez tras ser la primera arrestada en conexión con la fuga de David Sweat y Richard Matt el pasado mes de junio.

    Según los documentos de la corte, Mitchell admitió a los investigadores haber tenido actos sexuales con uno de los asesinos y haberse tomado fotos desnudas para el otro.

    El abogado de Mitchell, Stephen Johnson, destacó que su cliente está consciente del horrendo error que cometió al involucrarse con Matt y Sweat.

    Johnson añadió que ambos reos estimularon a la costurera con halagos sobre su persona para poderla manipular.

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    La acusada se declaró culpable de promover contrabando en la prisión en primer grado y facilitación criminal en cuarto grado. Mitchell además admitió en corte haber provisto a los reos con cuchillas de sierra, cinceles, una herramienta puntiaguda y un destornillador a Matt.

    La declaración de Mitchell fue hecha bajo un acuerdo con la fiscalía para evitar ser procesada por cargos de tener relaciones sexuales con los reos y otras acusaciones por presuntamente querer llevar a cabo un plan para que los convictos asesinaran a su esposo, Lyle Mitchell.

    Mitchell enfrenta una condena de 2 a 7 años de cárcel.

    Detalles sobre el caso:

    Antes de que ambos presos fueran detenidos, su fuga desató una intensa cacería de varias semanas, la cual obligó a las a autoridades a peinar varias zonas adyacentes a la cárcel de alta seguridad de Clinton, en Dannemora, al norte del estado de Nueva York.

    Sweat salió del hospital a principios de julio tras resultar herido durante su captura y luego fue puesto de nuevo en prisión.

    Sweat salió de madrugada del Centro Médico de Albany (en la capital del estado de Nueva York) y fue trasladado al penal de Five Points, una instalación de máxima seguridad situada en la localidad de Romulus, también en Nueva York, informaron las autoridades en un comunicado.

    El hombre, de 35 años, recibió dos disparos en el torso durante su detención el pasado domingo, que puso fin a tres semanas de persecución tras su fuga junto a otro reo, Richard Matt, de una cárcel en la que cumplían condenas por asesinato.

    Sweat estará durante 24 horas en la enfermería de la cárcel para ser evaluado y luego pasará a un área especial de la prisión, reservada para los reclusos más problemáticos.

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    Allí debería pasar 23 horas al día en confinamiento solitario y será vigilado para evitar un posible suicidio, explicó en la nota el Departamento Correccional de Nueva York.

    Sweat, que cumplía cadena perpetua por el asesinato en 2002 de un alguacil, escapó junto a su compañero en la noche del 5 al 6 de junio de la cárcel de Clinton, después de perforar las paredes de su celda y transitar por túneles y alcantarillado hasta el exterior.

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    Tras semanas de intensa búsqueda por los bosques de la zona, Matt fue abatido por un agente de policía el 26 de junio y Sweat fue capturado con vida dos días después, muy cerca de la frontera con Canadá.

    En paralelo a la persecución de los fugados, las autoridades desarrollaron una investigación sobre su fuga, que por ahora ha desembocado en la detención de dos funcionarios de prisiones.

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    En primer lugar, las autoridades arrestaron a Joyce Mitchell, quien confesó que ofreció a los dos presos acceso a un teléfono celular y metió de contrabando las herramientas que utilizaron para escapar.

    Mitchell también facilitó a los presos el acceso a brocas para llevar a cabo su huida y planeaba ayudar con un vehículo a los dos presos tras la fuga, pero al parecer abandonó sus planes después de sufrir un "ataque de ansiedad".

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    Según informaciones posteriores, Mitchell habría tenido relaciones sexuales de manera regular con ambos prófugos, a los que daba clases de costura y a quienes dio trato de favor, consiguiendo que les trasladaran a celdas contiguas.

    La funcionaria habría utilizado paquetes de hamburguesas congeladas para esconder las herramientas que daba a Matt y Sweat y habría sobornado a otros funcionarios para que hicieran excepciones con ellos.

    Entre ellos estaba Gene Palmer, de 57 años, que, según el pliego de cargos en su contra, pasó a un preso, sin identificar, los paquetes de carne con las herramientas en cuatro ocasiones diferentes entre noviembre y junio a cambio de varios cuadros que le entregaron los dos reclusos.

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