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AP
INMIGRACIÓN: LA ACTUALIDAD QUE ARDE


Inmigrantes pagan precio por salir a protestar

PUBLICADO: 13 de abril de 2006, a las 5:08 pm (este)

Seis empleados de un restaurante de mariscos de Houston fueron despedidos esta semana tras faltar a sus trabajos por participar en las marchas a favor de la legalización de indocumentados.

Por la misma razón, en Detroit, otros 21 extranjeros perdieron su trabajo en procesadoras de carne el mes pasado. Y varios estudiantes en un liceo cercano a Tampla, Florida, fueron suspendidos.

Al otro lado del país, en Los Angeles, una familia aseguró que un joven de 14 años se suicidó luego de ser amonestado en la escuela por tomar parte en las manifestaciones, lo cual fue negado por las autoridades escolares.

En todo el país, algunos trabajadores y estudiantes han pagado un precio por participar en las multitudinarias protestas a favor de inmigrantes ilegales, que se han realizado a lo largo de Estados Unidos.

Ahora, algunos organizadores le han pedido a la gente no arriesgar su trabajo o educación para asistir a demostraciones, y planean reprogramar las marchas para horas nocturnas o fines de semana.

"Esto es preocupante porque se trata de un grupo demográfico que históricamente no sale a la calle a fijar posición sobre algún hecho", indicó Germonique Jones, vocero del Centro para un cambio comunitario, que ha organizado marchas en Washington.

"Obviamente las empresas tienen que seguir, y no queremos que la gente pierda su trabajo", destacó Jones.

Otros opinan que los manifestantes están dispuestos a sacrificarse para demostrar la importancia de la reforma migratoria que se estaba tratando en el Congreso.

Algunos de los despedidos podrían ser readmitidos luego de que grupos de derechos civiles han intercedido a su favor ante los patrones. La procesadora de Detroit dijo el jueves que volvería a contratar a los 21 despedidos, pero sólo si pueden confirmar que son inmigrantes legales.

Pedro Ortega, de 30 años, quedó despedido de una fábrica automotriz al sur de Chicago, junto a nueve compañeros de trabajo, por asistir a la marcha del 10 de marzo, que reunió a más de 100.000 personas, según los organizadores.

Un mes después, Cobra Metal Works los readmitió, afirmando en un comunicado que la compañía apoyaba la reforma legal y el derecho de sus trabajadores a protestar, siempre que lo hiciesen en su tiempo libre.

Ortega no se arrepiente y planea asistir a una marcha el 1 de mayo en Chicago. "Tenemos que cambiar la manera como los estadounidenses piensan de nosotros. Estamos aquí para trabajar", dijo.

En Phoenix, al contrario, el llamado a un paro escolar y laboral para el 1 de mayo ha encontrado poco eco. El ex senador Alfredo Gutiérrez apuntó que la gente estaba cansada y quiere volver al trabajo.

Rafael Pulido, popular locutor de radio que fue clave en la marcha del 10 de marzo en Chicago, dijo que no estaba a favor "de que los estudiantes dejen de ir a la escuela para protestar".

Mientras, en Atlanta, varios negocios estuvieron cerrados el lunes para apoyar el deseo de sus empleados de marchar, destacó Jerry González, de la Asociación de Oficiales Latinos Electos de Georgia.

"Los trabajadores quieren que la gente sepa cuán valioso es su trabajo para el país. Y si no trabajan, causan un gran efecto", opinó Tim Bell, del grupo de apoyo que ayudó a Ortega a recuperar su empleo en la automotriz.





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