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Ex amante de Escobar describe romance y tragedia

PUBLICADO: 21 de noviembre de 2007, a las 9:51 am (este)
ACTUALIZADO: 21 de noviembre de 2007, a las 9:52 am (este)

Ella, Virginia Vallejo, era una mujer de altos vuelos, la presentadora de televisión más importante de Colombia. Se codeaba con políticos y presidentes y había sido novia de los grandes magnates de Colombia.

El, Pablo Escobar, era un ex ladrón de lápidas de cementerio, un hombre de extracción popular que con mucho riesgo y sangre fría se había convertido en el narcotraficante más importante del país.

Vallejo: "Me enamoro de un líder político que tiene todos los elementos para convertirse en un gran caudillo".

“Lo que yo veía era un señor que traficaba un polvo blanco” que mucha gente en todas partes del mundo se metía en la nariz todo el tiempo, recuerda ahora Virginia Vallejo.

Para ella lo que Pablo Escobar hacía “no era un crimen mayor” aunque sabía que era ilegal.

EN IMAGENES: Ex amante recuerda a Escobar

Ahora convertida en escritora, Virginia Vallejo dice que su libro “Amando a Pablo, Odiando a Escobar”, es una historia de amor en un marco histórico, entre un hombre que recibía $100 millones cada mes y una mujer que era la belleza más famosa de su país.

Ambos que se conocieron en un viaje a Nápoles, la hacienda legendaria del capo de la droga, donde tenía una colección de animales salvajes .

Allí, asegura ella, Escobar la salvó de morir ahogada en un río. Semanas después, Escobar la volvió a salvar, pero esta vez de la quiebra financiera, al extenderle un generoso cheque y salvar a su empresa de televisión.

Además, Escobar logro que su segundo esposo finalmente accediera al divorcio.

“Yo no sé dónde le puso el revólver pero el divorcio Express salió en 48 horas’, rememora esta mujer, que a sus 57 años mantiene pujante la vitalidad de su belleza.

“Y ese hombre me dice que tengo 11 aviones a mi disposición, que le pida lo que yo quiera y que yo voy a ser su manuelita. ¡Caramba!, yo no sé cuántas mujeres se resistirían a todo ese amor”.

Sin embargo, Vallejo cuenta que donde Escobar finalmente le robo el corazón fue en un basurero de Medellín, ciudad que le vio nacer y luego morir y que fue donde él realizó muchas de sus obras sociales con los pobres.

Ello lo acompañó a ese basurero como periodista.

“Veo a ese hombre, y a ese amor que inspira en esa gente y cómo va a sacar a todos esos seres de aquel basurero. Yo me enamoro de un líder político que tiene todos los elementos para convertirse en un gran caudillo”, señala la autora del libro.

Aunque Vallejo dice que Pablo Escobar quiso ser presidente, esos sueños duraron poco, ya que para proteger su negocio de la droga, el capo comenzó a cometer actos que el país nunca le perdonaría.

En un momento dado Escobar le dice a Vallejo que tiene 200 muertos a su nombre.

Es entonces que la personalidad de televisión se percata de que navega por aguas profundas y peligrosas, pero a pesar de ello se tiene que mantener cercana Escobar de todas maneras.

“En eso momento me doy cuenta de que si ese hombre no me protege yo estoy muerta, porque tiene unos enemigos que en cualquier momento me pueden convertir en su objetivo”.

Todo empeoro para ambos. A Escobar lo empezó a perseguir la justicia, que eventualmente lo vería muerto. Y a Virginia también le salieron inesperados enemigos.

Se acabaron para ella las portadas de revista y los programas de televisión. Empezaron las acusaciones, las amenazas, los rumores. Hasta se llegó a decir que Escobar la había desfigurado.

Vallejo dice ahora que pagó un alto precio por los cinco años que pasó con Escobar.

“Pagué con todo. Mi carrera es lo de menos Pagué ( …) con todas las lágrimas del mundo, con mi buen nombre. He recibido todos los epítetos, todos lo insultos”.

Y es que la amante nunca es bien vista, advierte ella.

A pesar de todo ello, Vallejo asegura que a veces las amantes son más importantes que las esposas.

“Muchas veces son más educadas y porque además aman a un hombre con la inteligencia de un corazón libre. A veces son las amantes las que pasan a la historia, no las esposas”.





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