La Ley del Silencio
José Ángel Llamas es "Javier Castro"
Un hombre de carne y hueso, un Padre de este mundo. Un hombre que se debate entre Dios y una Mujer
Desde siempre, el padre Javier ha sido un ser realmente especial. Habiéndose salvado milagrosamente de un tornado cuando apenas era un recién nacido, (el fenómeno natural levantó su casa y con ella al bebé... luego lo puso en el piso intacto; de la casa y su familia no quedó nada. El hacendoso cura del barrio El silencio, es para su comunidad, el ejemplo del ser íntegro, capaz de ver la verdadera dimensión de las cosas, es honesto, limpio y hasta milagroso.
Así es: a pesar de que Javier nunca lo ha aceptado, la gente lo busca para que, con su intervención, algo imposible ocurra. Y lo peor es que esas cosas que aparentemente no tienen solución, en manos de Javier, extrañamente se realizan… ¿Son milagros en serio o en serie? O quizás, ¿sean sugestiones colectivas de la gente? Para nada. Es el producto de su única y original manera de operar, porque cuando de resolver problemas se trata el parece haber perdido las instrucciones. Nada lo hace como el resto de los mortales.Es un hombre increíblemente atractivo que optó por el celibato, alguien cuya pasión fue siempre el boxeo que terminó dejando el cuadrilátero por un altar y que logró renunciar a su amor por una de las mujeres mas hermosas y carismáticas de la comunidad para seguir adelante con su obra y lograr algún día romper esa ley que impera en el barrio, en la comunidad: que es la Ley del Silencio y que el considera, es la culpable de la mayoría de los males que aquejan a sus semejantes.Por eso, si en el barrio hay una rencilla imparable, Javier organiza entre los retadores una limpia pelea de boxeo (su gran pasión) para que los contrincantes se den hasta el cansancio, pero con reglas de juego; o si entre vecinas hay chismes que van y vienen, el padrecito las enfrenta a un debate de oratoria; o de igual modo, si en el barrio, alguien es violentado y por alguna razón la víctima se llena de miedo y calla, Javier es capaz de ir y hacerse matar él mismo con el fin de denunciar a los responsables y encerrarlos en la cárcel para siempre.Sus mayores problemas llegan cuando alguien decide romper el código de silencio y lo hace bajo el secreto de confesión. Ahí sus superiores, las leyes de la iglesia lo dejan maniatado y el tiene que hacer saltos mortales para no presenciar inerte cómo una niña es abusada por su padre o como un hombre con sida puede contagiar a las mujeres del barrio o lo peor, cómo el asesino de la hermana de su ex novia condena injustamente a su mejor amigo y pretende el perdón.Pero su sacrificio es ampliamente remunerado. El barrio lo adora, lo quiere y lo considera lo más valioso para ellos, mejor dicho, uno de sus grandes tesoros. Javier lucha para que su comunidad permanezca siempre bien y para que en el Barrio El Silencio, la gente pueda hablar y expresar sus problemas, sus satisfacciones, su crecimiento, sus vidas. Ese barrio por el que dejó a quien fuera el amor de su vida, antes de recibirse como Sacerdote, a Natalia Aguirre.Cuando ella era apenas una adolescente y el un estudiante del seminario, Javier y Natalia vivieron los momentos más hermosos, los más soñados: sonrisas, paseos, confesiones, besos… y aquella inolvidable primera vez. Pero aunque Javier era feliz al lado de Natalia, comenzó a sentir que su vocación era más fuerte de lo que él pensaba. Y en ese momento, entendiendo que su vida pertenecía a Dios por completo, prefirió hacérselo saber a Natalia y con lágrimas en los ojos, optó entonces por dejar que ella se alejara para siempre de su vida.Destrozado pero con la convicción de entregarse a Dios, entendió que su vivir era el servicio y por eso llegó a convertirse entonces en el querido cura de su comunidad.De ahí en adelante, los días han transcurrido para Javier en medio de la gran tranquilidad de sus labores y del apego de su gente. Aquel recuerdo pasado de la mujer que alguna vez amó, es sólo eso y nada más. Javier se ha enterado que ahora Natalia es la novia de Fernando (su mejor amigo) y solamente desea que los dos sean realmente felices. Y cuando el está dispuesto a casarlos y poner así mas distancia entre el y esa mujer que alguna vez amó, el destino o Dios mismo, le tiene preparada la prueba más difícil. El matrimonio se daña porque en medio de un incidente bochornoso, Fernando se ve envuelto en el asesinato de su cuñada, Magdalena. Una confusa situación que impide que él y Natalia se casen. Fernando es llevado preso, acusado de un intento de homicidio y, con el matrimonio aplazado.Las cosas se complican ahora para Javier. Distanciada de su familia, Natalia busca refugio en su único amigo: Javier. Y se va a vivir al barrio con el revolviendo todo en el alma del padre y en la comunidad. Lo que antes parecía superado para él, es ahora su gran perturbación. Javier vive ahora en medio de su vocación y su servicio y la presencia de Natalia, aquel viejo amor, que inevitablemente va despertando en su corazón los sentimientos que él consideraba dormidos. La poca tranquilidad que queda, se agota por completo cuando a oídos de Javier llega una confesión que le cambia la vida: Ángel Carrasco, otro de sus supuestos amigos, termina confesándole que él fue el responsable de todo y que no va a hacer nada para cambiar el transcurso de los acontecimientos, lo que ata a Javier para siempre.Pero como nunca se sabe lo que Dios tiene planeado en la vida de nadie, es ahora cuando el especial e íntegro padre del Barrio El Silencio, necesita de la fe más grande que le devuelva la tranquilidad de su alma: encontrar la solución que deje libre a su gran amigo, haciendo que pague el culpable, antes de que en su corazón se reavive implacable el amor por Natalia.
Así es: a pesar de que Javier nunca lo ha aceptado, la gente lo busca para que, con su intervención, algo imposible ocurra. Y lo peor es que esas cosas que aparentemente no tienen solución, en manos de Javier, extrañamente se realizan… ¿Son milagros en serio o en serie? O quizás, ¿sean sugestiones colectivas de la gente? Para nada. Es el producto de su única y original manera de operar, porque cuando de resolver problemas se trata el parece haber perdido las instrucciones. Nada lo hace como el resto de los mortales.Es un hombre increíblemente atractivo que optó por el celibato, alguien cuya pasión fue siempre el boxeo que terminó dejando el cuadrilátero por un altar y que logró renunciar a su amor por una de las mujeres mas hermosas y carismáticas de la comunidad para seguir adelante con su obra y lograr algún día romper esa ley que impera en el barrio, en la comunidad: que es la Ley del Silencio y que el considera, es la culpable de la mayoría de los males que aquejan a sus semejantes.Por eso, si en el barrio hay una rencilla imparable, Javier organiza entre los retadores una limpia pelea de boxeo (su gran pasión) para que los contrincantes se den hasta el cansancio, pero con reglas de juego; o si entre vecinas hay chismes que van y vienen, el padrecito las enfrenta a un debate de oratoria; o de igual modo, si en el barrio, alguien es violentado y por alguna razón la víctima se llena de miedo y calla, Javier es capaz de ir y hacerse matar él mismo con el fin de denunciar a los responsables y encerrarlos en la cárcel para siempre.Sus mayores problemas llegan cuando alguien decide romper el código de silencio y lo hace bajo el secreto de confesión. Ahí sus superiores, las leyes de la iglesia lo dejan maniatado y el tiene que hacer saltos mortales para no presenciar inerte cómo una niña es abusada por su padre o como un hombre con sida puede contagiar a las mujeres del barrio o lo peor, cómo el asesino de la hermana de su ex novia condena injustamente a su mejor amigo y pretende el perdón.Pero su sacrificio es ampliamente remunerado. El barrio lo adora, lo quiere y lo considera lo más valioso para ellos, mejor dicho, uno de sus grandes tesoros. Javier lucha para que su comunidad permanezca siempre bien y para que en el Barrio El Silencio, la gente pueda hablar y expresar sus problemas, sus satisfacciones, su crecimiento, sus vidas. Ese barrio por el que dejó a quien fuera el amor de su vida, antes de recibirse como Sacerdote, a Natalia Aguirre.Cuando ella era apenas una adolescente y el un estudiante del seminario, Javier y Natalia vivieron los momentos más hermosos, los más soñados: sonrisas, paseos, confesiones, besos… y aquella inolvidable primera vez. Pero aunque Javier era feliz al lado de Natalia, comenzó a sentir que su vocación era más fuerte de lo que él pensaba. Y en ese momento, entendiendo que su vida pertenecía a Dios por completo, prefirió hacérselo saber a Natalia y con lágrimas en los ojos, optó entonces por dejar que ella se alejara para siempre de su vida.Destrozado pero con la convicción de entregarse a Dios, entendió que su vivir era el servicio y por eso llegó a convertirse entonces en el querido cura de su comunidad.De ahí en adelante, los días han transcurrido para Javier en medio de la gran tranquilidad de sus labores y del apego de su gente. Aquel recuerdo pasado de la mujer que alguna vez amó, es sólo eso y nada más. Javier se ha enterado que ahora Natalia es la novia de Fernando (su mejor amigo) y solamente desea que los dos sean realmente felices. Y cuando el está dispuesto a casarlos y poner así mas distancia entre el y esa mujer que alguna vez amó, el destino o Dios mismo, le tiene preparada la prueba más difícil. El matrimonio se daña porque en medio de un incidente bochornoso, Fernando se ve envuelto en el asesinato de su cuñada, Magdalena. Una confusa situación que impide que él y Natalia se casen. Fernando es llevado preso, acusado de un intento de homicidio y, con el matrimonio aplazado.Las cosas se complican ahora para Javier. Distanciada de su familia, Natalia busca refugio en su único amigo: Javier. Y se va a vivir al barrio con el revolviendo todo en el alma del padre y en la comunidad. Lo que antes parecía superado para él, es ahora su gran perturbación. Javier vive ahora en medio de su vocación y su servicio y la presencia de Natalia, aquel viejo amor, que inevitablemente va despertando en su corazón los sentimientos que él consideraba dormidos. La poca tranquilidad que queda, se agota por completo cuando a oídos de Javier llega una confesión que le cambia la vida: Ángel Carrasco, otro de sus supuestos amigos, termina confesándole que él fue el responsable de todo y que no va a hacer nada para cambiar el transcurso de los acontecimientos, lo que ata a Javier para siempre.Pero como nunca se sabe lo que Dios tiene planeado en la vida de nadie, es ahora cuando el especial e íntegro padre del Barrio El Silencio, necesita de la fe más grande que le devuelva la tranquilidad de su alma: encontrar la solución que deje libre a su gran amigo, haciendo que pague el culpable, antes de que en su corazón se reavive implacable el amor por Natalia.