Aprende a escaparte de las temibles emboscadas que te prepara tu mujer. Aunque te haga preguntas con tono amable tienes todo su armamento apuntando a ti. Lo más importante es que empieces por reconocer cuales son esas preguntas temibles a las que se les puede aplicar lo que dicen cuando te arrestan: "Todo lo que usted diga puede ser usado en su contra".
Pero eso no es todo, tenemos buenas noticias: con estos tips, el arte de la evasión esá a tu alcance.
“¿Estoy gorda?”. Nunca jamás respondas la verdad. Es una respuesta con única respuesta: “Para mi estás igual que el día que te conocí”. Entrénate respondiéndola ante el espejo. Si te demoras unos segundos o te vibra un poco la voz al decirlo, la tendrás de mal humor por el resto de la semana. Si te lo pregunta en el probador porque no le va algo de la tienda, échale la culpa a las etiquetas que las hacen confusas. Pero recuerda: Nunca la verdad.
“¿Te lo pasaste bien anoche?”. Saliste con tus amigos y sin ella. A la mañana siguiente –aun tienes resaca y serpentinas en el pelo- y ella te lo pregunta con tono dulce, cómplice, de mejor amiga... No cometas el error de contarle que se lo pasaron en grande y que la camarera era un bombón. Quéjate de lo aburridos que eran tus amigos, de cómo tienes que salir para cumplir con ellos, pero que en el fondo no es lo mismo sin ella.
“¿Mi trasero es grande como el de esa chica?”. Vas caminando por la calle y ella señala un trasero gordito de una chica que va delante. Te pregunta a quemarropa porque teme que el suyo sea parecido: “¿Mi trasero se vé así?”, Tú inmediatamente di que no y a continuación imagínate las sentaderas de Jennifer López y procede a describírselas a tu mujer como si se trataran de las suyas. Te aseguró un premio cuando llegues a casa.
"¿Te gusta mi amiga?". Esta pregunta es un campo minado. Si dices que sí que era bellísima será la última vez que veas a la amiga porque la tachara de la lista y tú serás acusado de gusano infiel. Si por el contrario respondes que no, entonces detectará que estás mintiendo porque su amiga esta tan buena que hace daño. La única respuesta correcta es: “¿Cuál amiga?” ella te indicará: “La que estaba ayer en la fiesta: ¡Sentada cerca nuestro!”, tu remata el trabajo con un encogimiento de hombros y un: “Ah pssiii estaba bien”.
“¡Creo que se me pasó la mano con la sal!” Aprende a distinguir la falsa modestia. Ella sabe que el plato es excelente y no está pidiendo una evaluación de chef. Está pidiendo un cumplido inmediato. Quiere regodearse en su profesionalidad. Dale el gusto y sírvete un poco más.
“¿Te parece que pasemos por lo de mis padres?”. La suerte está echada. No es una pregunta es un informe forense. Esta tarde te toca la casa de sus padres. Puedes negocias la duración de la visita pero no la visita en sí.
“¿Vas a seguir viendo el partido?”. Estás aburrido y ya has visto todos los partidos de fútbol y ahora estás viendo los de la liga asiática. Ella con su pregunta te está demostrando que has entrado en la “Danger zone” y que si sigues viendo TV y no la sacas a ella fuera o le ofreces algo de afecto es posible que pasas la noche abrazado a tu perro en el sofá.
“¿Cobraste?”. Esta pregunta no es una simple constatación contable. Implica que te pongas las pilas para hacerle el regalo que le prometiste o darle un capricho que se merece. Si eres astuto ella tendría que darse cuenta que has cobrado porque apareces con un regalo.
“¿A que no sabes a dónde se va mi hermana de vacaciones?”. El mensaje oculto es: “Tú no me llevas a un lugar tan bueno como al que va mi hermana”. Lamento informarte que ellas utilizaran las comparaciones para desatar una guerra entre cuñados en las que las únicas beneficiadas serán ellas.
“¿Qué pasa? ¿No te puedes dormir?”. Es tarde en la cama y te acercas a ellas con segundas intenciones, la abrazas y le das besos en la espalda. Si te responde esto es una clara señal de “Game Over”. La respuesta correcta es: “Me cuesta dormir al lado de una mujer tan hermosa en camisón”, quién sabe, quizás das vuelta la situación.