Autor : Kiki Suárez |
Fecha: 28/06/2012
| Actualizado: 28/06/2012 9:16 AM EDT
Cuando nazco soy niña o niño. Niños tienen un pene y niñas tienen una vagina. Aparte de eso nos parecemos mucho: nuestro cuerpo consiste de una infinidad de células. El todo de mi cuerpo está cubierto de piel. La piel es muy sensible. Adentro de esta forma cubierta por piel, tengo una mente y en la mente un observador. Una observadora que mira al mundo que me rodea y a mi mundo interior.
Cada persona es un milagro y un misterio. Entre más de 7 mil millones de seres humanos en la Tierra, no hay dos iguales. Yo soy única. Yo estoy llena de posibilidades. La vida se parece a una montaña rusa: a veces ando feliz y a veces lloro. Para vivir una buena vida es muy importante quererme así de diferente a todos los otros que soy. El quererme empieza con respetarme. Y para aprender a respetarme, necesito que otros me respeten.
Hay personas que me agradan, me siento bien con ellos y me gusta que me abracen. Hay personas que no me caen bien y no quiero que se me acerquen.
Desafortunadamente, a veces puede haber personas que no respetan eso o yo no me atrevo a rechazarlos. Llega a ocurrir que una persona más grande me toca donde más sensible soy: en mis genitales. ¡No quiero! Pero no me atrevo o no puedo resistirles. Cuando eso pasa me lleno de miedo, coraje y tristeza por el dolor y mi impotencia. Muchas veces, las personas que cometen esos actos luego me amenazan: “¡si tu dices algo de esto a alguien, algo terrible va pasar y va ser tu culpa!”
Si tú eres un niño o una niña que le pasa algo así, ¡no te quedes en tu soledad y tristeza! ¡Busca a un adulto a quien le confías y abre tu corazón! Así te pueden ayudar a cambiar la situación y a curar la herida en tu corazón.
Aquí tienes el link a mi blog sobre este tema (en inglés)
Si quieres disfrutar y explorar el mundo de Kiki Suárez, no dejes de visitar su blog y también La galería del corazón abierto.
Kiki Suárez
/
Supongo que yo era feliz en el vientre de mi madre. Cuando era una niña soñaba mucho de día. Hacía muchas travesuras y dejaba volar mi imaginación. Mi madre se preocupaba un poco. Es que no comprendía lo que me sucedía. Yo era una niña que pensaba mucho en diferentes cosas, especialmente la muerte. Busqué a Dios. Lo encontré, pero no se quedó mucho tiempo.
Mi vida era muy buena: habían pasteles, había libros, había té, había amigos. Había amor. El amor me rompió el corazón una y otra vez. Sin embargo, siempre lo disfruté.
Yo quería salvar al mundo, cuando me di cuenta que no podía me puse muy triste, abandoné Alemania y emigré a México. Allí me casé. He formado una familia. Durante mucho tiempo, mi cabeza estuvo llena de niños. Y pinté. Era una buena vida.
Luego mis hijos crecieron y tuve más tiempo para mí. Un día descubrí que me habían crecido canas. Después pensé que era gorda y comencé a sufrir de insomnio. ¡Cada momento que pasaba estaba más cerca de mi muerte!
Entonces yo tenía cincuenta años. Fue el beso de la mitad de la vida. Empecé a hacer terapia y terminé convirtiéndome yo misma en una psicoterapeuta. Hice meditación y finalmente logré establecer un nuevo equilibrio. Me volví más audaz.
Comencé a cultivar un huerto, a escribir haikus y a bailar tan a menudo como me fuera posible. Todavía me encantan los amigos, los pasteles y los libros.
Junto a mi marido hemos vivido una vida rica: viajamos, estuvimos un largo tiempo en África, fuimos felices…
La muerte se acerca cada día un poquito más. He nutrido mi alma aprendiendo a amarme a mí misma. Trato de tener alegría.
Cada ser humano teje a cada momento el suéter de su vida. Un día se caerá, incompleto...
¡Estoy feliz de todavía estar tejiendo!
Telemundo Local da la bienvenida a una discusión amena y cortés mientras usted siga las Normas de Conducta establecidas en nuestros Términos de Servicio. Los comentarios no son evaluados previo a publicarse. Usted acepta que cualquier cosa que publica puede ser utilizada, junto con su nombre y foto de perfil, en conformidad con nuestra Política de Privacidad y la licencia que usted nos concede conforme a nuestros Términos de Servicio. Los comentarios no son monitoreados por lo que éste no constituye un medio para contactar la estación. Por favor, visite nuestra página de Contacto para obtener el email, dirección o número de teléfono si desea contactar la estación.