El Heat va a un juego de vida o muerte

Spoelstra reunió a su equipo para que vieran el doloroso video de la actuación del martes.

Kawhi Leonard marca a LeBron.
Kawhi Leonard marca a LeBron.
Crédito: Getty Images
Por AP 22 de julio de 2014

La defensa de Miami no ofreció mucha resistencia en los primeros minutos del tercer partido de la serie final de la NBA; los Spurs de San Antonio jugaron como si hubieran estado solos en la cancha. San Antonio acertó 19 de sus primeros 21 tiros de campo e impuso record de finales al registrar una efectividad de 75,8% en la primera mitad de su victoria por 111-92.


Al igual que el año pasado, el tercer partido de la serie fue una paliza que dejó al Heat enfrentando una desventaja de 2-1. Miami remontó luego para ganar la serie, por lo que nadie entra en pánico por lo sucedido el martes, especialmente dado que los mismos Spurs no esperan encestar de esa manera de nuevo. Pero el Heat tiene asuntos que resolver antes del cuarto partido, que se realizará el jueves, o se arriesga a regresar a San Antonio enfrentando la posibilidad de que su reinado llegue a su fin.

"Uno siempre se halla nervioso en esta postemporada, pero no quiero sentirme preocupado en este momento", indicó James. "Para nosotros, todo es cuestión de hacer ajustes".

Los Spurs tuvieron la misma ventaja el año pasado después de una victoria de 113-77 en el tercer partido, una paliza de principio a fin que fue incluso más escandalosa que su triunfo del martes. Por lo que no mostraron satisfacción por su ventaja, y seguramente no hacen comparaciones.

"No pienso sobre el año pasado en lo absoluto a estas alturas", dijo el entrenador de los Spurs, Gregg Popovich. "No pienso sobre el tercer juego ni el cuarto juego (de las finales) del año pasado, para nada. Este es un animal diferente y sólo me preocupa el partido de mañana por la noche".

Pero la mayor preocupación pertenece al Heat, cuya defensiva también fue partida en dos por los Spurs en el cuarto periodo del primer duelo de la serie. Por lo que Spoelstra reunió a su equipo para que vieran el doloroso video de la actuación del martes.

Spoelstra dijo que haberse visto ellos mismos ser machacados fue "doloroso" y "frustrante" pero necesario. No reveló qué les dijo a sus jugadores, pero lo que haya sido, James no lo discutió. Esa es una lección que, dijo, aprendió "hace ya varios años, cuando uno se da cuenta de que no cambiaría nada".

Ningún equipo ha remontado de una desventaja de 3-1 para llevarse la final de la NBA, y una victoria de los Spurs el jueves garantizaría al equipo de San Antonio dos oportunidades de coronarse en casa, a partir del quinto encuentro de la serie el domingo.


LeBron James ha aprendido una importante lección durante su travesía de ser un novato de 19 años a un jugador dos veces campeón de la NBA: Nunca responderle al entrenador durante una sesión de revisión de videos.

"Hay que dejar que diga lo que tenga que decir, sin importar si está en lo correcto o no, y uno debe asimilarlo y seguir adelante", dijo James.

Especialmente cuando el entrenador tiene tanto que mostrar a sus jugadores como Erik Spoelstra lo hizo frente a James y al resto del Heat de Miami el miércoles.